ASOCIACIÓN MUTUAL
Villa del Sur, un club color agua (con y sin gas)
Cerca de 44 años atrás nacía mutual que, con el tiempo, se transformó en uno de los clubes con predio polideportivo en el casco urbano de Chascomús, brindando para sus socios en particular y el vecino en general la posibilidad de practicar fútbol, tenis y padel, como así también la chance de disfrutar de su buffet, salón de fiestas y parrilla.

Se trata de la Asociación Mutual Villa del Sur, que fue fundada en el año 1976 en el sótano de la fábrica que hoy pertenece a la firma francesa Danone y actualmente posee un predio de cuatro hectáreas en el Barrio Jardín (Hipólito Yrigoyen 848).

Es para destacar que la Mutual siempre fue independiente y nunca tuvo vinculación ni con el sindicato SUTIAGA, ni con la fábrica, aunque todos los trabajadores de Villa del Sur son sus socios, cuya cuota se descuenta por recibo. Tal es así que en sus comisiones siempre hubo desde personal jerárquico hasta delegados sindicales.

Además, la Asociación además tiene una rifa mensual, que es un aporte que permite mantener el predio y realizar obras. Algunas canchas, por ejemplo, se financiaron con el famoso metro cuadrado que fueron comprando los socios, los trabajadores de la fábrica, tanto dentro y fuera del convenio.

De acuerdo a lo comentado a ANTI por referentes de Villa del Sur, este club fue un “espejo para los trabajadores de EMEPA, CONARCO y FADECYA al momento de armar sus propias mutuales, siendo orgullo de su dirigencia, luego de renovación y cambio generacional, estar en regla con todos los organismos”.

ESPACIO DEPORTIVO Y SOCIAL
Sobre este buen presente, complicado por la pandemia, brindó detalles Matías Piñero, presidente de la Asociación Mutual Villa del Sur: “Hoy somos un club. Cerca 200 socios aproximadamente, todos trabajadores de la fábrica, que es la condición para serlo. En la Comisión somos 18 personas, todos con mucha pertenencia, ya que lo se hace, lo hacemos nosotros. No tenemos empleados, pero si proveedores de servicios. Esto nos ayudó en este momento”.

Luego, el titular remarcó: “Si bien los socios tienen sus beneficios en el uso de las instalaciones, Villa del Sur está abierto al vecino, que puede venir al predio a jugar al fútbol, tenis o padel, alquilar el salón de fiestas, tomar una cerveza en el buffet o comer un asado en la parrilla. Somos un club de amigos, familiar. Los pibes del barrio hacen uso del lugar también, tenemos una función social. Laburamos para que aquellos que nos visiten se sientan a gusto. Es nuestra impronta”.

Seguidamente, Piñero reconoció: “No estamos en el mejor momento económico, aunque venimos cumpliendo, estamos al día. Llevó un tiempo lograrlo, con los controles del INAES y Personería Jurídica. Somos parte de un proyecto que lleva 13 años, tratamos de honrar las cuentas, pero se empieza a complicar. Y aunque entendemos que en esta situación crítica todo el mundo tiene razón, vamos de la mano con lo que dispone el Municipio, estamos siempre en comunicación con el director de Deportes, Pablo Francese. Hoy se puede jugar tenis y padel, pero ya tenemos los protocolos listos para el fútbol”.

Por último, tras informar que “estamos vulnerables, somos una institución que tenemos robos demasiado seguido”, el presidente de la mutual adelantó: “Quedamos con proyectos postergados, como un multiespacio semicerrado para sumar patín y otras actividades. Ese ahorro lo tuvimos que usar en parte para solventar esta inactividad y mantener el predio. También, en un futuro, aspiramos a darle lugar a disciplinas como rugby y hockey por ejemplo, como así también volver a contar con la Escuelita de fútbol infantil. Pero ahora se complicó todo. ¿Liga Chascomunense? No está entre las posibilidades que veníamos charlando antes de la pandemia”.

VOLVER AL PASADO
Vinculando presente con pasado, siendo el vehículo la pelota, es para destacar que la Escuelita de Villa duró mucho tiempo. En la Mutual hubo mucha gente que le gustaba el fútbol, ejemplo Pepe Correa, que fue uno de los técnicos, y Peñaflor, dueño en ese entonces, apoyaba. Hubo viajes e hicieron de local en el predio. Varios recuerdan que el camión de la fábrica, los viernes, llevaba Cepita y Carioca, que era lo que se le daba en este momento a los chicos junto con los sándwiches.

Ya con Danone, sin ese apoyo, desde la Mutual decidieron no continuar, porque no podían sostener el fútbol infantil, en el cual jugaban los hijos de los trabajadores. Tiro fue el que absorbió toda la Escuelita, ya que en ese momento no tenía. El Federal, con Pato Cabrera a la cabeza, heredó la estructura de Villa del Sur. Fue promediando la década del 90, cuando Atlético decide no competir más en la Cuenca del Salado.

Pasando a la Liga Chascomunense, a mediados de los 80, Villa del Sur hizo alguna averiguación para participar. Fue un proyecto, una idea, de jugar con todas las divisiones que finalmente no se pudo concretar. Los impulsores fueron Pepe Correa, Marcelo Villa y Víctor Parodi.

COLORES, PREDIO Y CICLISMO
Los colores, como en cada club, se sienten y la Asociación no fue la excepción, aunque con una particularidad propia de la época y de la fábrica.

“Los colores de la Mutual son rojo y azul, porque las remeras en ese entonces eran así, con esos colores. Además, lo que se embazaba era agua natural y agua con gas, con etiquetas y tapas azules y rojas respectivamente tanto para productos Villa del Sur y San Francisco, que era la segunda marca que había. El blanco se sumó porque los pantalones eran de ese color, pero nada que ver con bandera francesa, como algunos decían, que es el país de origen de Danone. Esto arranco mucho antes que comprara la fábrica”, informó fuente consultada por ANTI.

En cuanto al espacio que hoy disfrutan los socios de Villa del Sur y los vecinos de Chascomús, tuvo como responsable a un visionario, Wilfredo Vallejos, que en este entonces decidió adquirir este predio, ubicado en aquella época en el medio del campo, de quintas, con la rifa de un auto. “Por esta decisión, la Mutual, junto a Atlético y Deportivo, son los tres clubes de características similares que quedaron en zona céntrica”, resaltó un integrante de la actual Comisión Directiva.

Y es para puntualizar que no solo el fútbol se practicó en los comienzos del predio, donde también hubo competencia de ciclismo. “Para una Olimpiada armaron una pista de ciclismo bordeando la cancha central. Tenía unos 300 metros. El circuito era bastante rápido e inseguro, y se pegaron unos lindos palos. Luego se inauguró el poli, pero previamente en Villa del Sur hubo ciclismo”, destacó otro consultado por ANTI.

RECURSOS HUMANOS Y CRÉDITOS
Justamente, las Interfábricas, determinaban alguna particular búsqueda de recursos humanos.
“Cuando venían las Olimpiadas, Juan Ignacio García Cuerva, que era más competitivo que los 400 que estaban en ese entonces, contrataba para la temporada de Villa del Sur ciclistas, futbolistas, corredores, tenistas, jugadores de vóley. Reclutaba como loco. Lo llegaron a contratar al Zorro Castro chico, a Néstor. En aquellos tiempos, en lugar de preguntarte si tenías secundaria, te preguntaban en qué deporte eras bueno”, aseguró un memorioso de esos tiempos.

Pero no solamente al deporte y los deportistas, que siempre supo acompañar, estuvo ligada la Asociación Mutual. Es que si bien ahora los socios actuales, los trabajadores de Villa del Sur, disfrutan del predio deportivo, a fines de los 80 y principios de los 90, tuvieron proveeduría de alimentos.

“Primero se alquilaron locales en otros, donde comprabas y te lo descontaban por recibo, y luego con espacio propio en lo que es el buffet hoy, lo que da sobre calle Tucumán. En la hiperinflación, cuando Alfonsín se va y asume Menen, los sueldos de la fábrica no eran los que son hoy y estaba complicado, pero complicado para morfar. Esto fue una gran ayuda”, detalló un experimentado trabajador de Villa del Sur.

“Recuerdo que teníamos una tarjeta de la Mutual, que era de cartón, y de esa manera accedías al fiado, tenías crédito, cuando en ese momento no todos poseían tarjetas de crédito y muchas estaban cortadas. Todos los comerciantes procuraban trabajar con Villa del Sur y podías comprar lo que se te ocurra. Estaba todo bien organizado y el comerciante cobraba siempre. Ese crédito no tenía tope y algunos terminaron endeudados sin cobrar su sueldo durante 1 año. Gastaban más de la cuenta, estaba mal, pero el comercio te daba, porque cobraba”, terminó este viejo socio del club color agua (con y sin gas).


Fuente: Agencia ANTI (www.antinoticias.com.ar)



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