CHASCOMÚS
Recuerdan y esperan por las Olimpíadas Profesionales
La Delegación Chascomús del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires recordó en sus redes sociales lo que una vez fuero las Olimpíadas Profesionales en la ciudad, las cuales estaban en carpeta para volver en este 2020 pero que, a causa de la pandemia de Coronavirus, deberán aguardar.

“Había una vez Olimpíadas de Profesionales en Chascomús. Fue entre 1981 y 1994. Los Arquitectos eran parte del equipo denominado AIA junto a Ingenieros y Agrimensores. Sus “rivales”: Sanidad, Legales y Contadores. Generalmente se llevaban adelante en la segunda quincena de noviembre, por lo que, para esta altura del año, los preparativos comenzaban entre los animadores de este evento social, deportivo y cultural”, comenzó el recuerdo del Colegio lagunero en sus redes.

“Justamente, antes de la pandemia, estuvo la intención de retomarlas en 2020, lo que deberá esperar un poco más, quizás al cumplirse las cuatro décadas de la primera experiencia. Por lo pronto, en su cabeza, con un tera de capacidad, el experimentado Miguel Medici diseña y construye estrategias para lo que viene, sabiendo que los antecedentes, de los que acerca evidencia, siempre sirven. ¡Buen finde, un poco de nostalgia no viene mal!”, cerraron.

A continuación, EL SUPLENTE comparte una nota publicada hace un tiempo, en la cual Paula Bigatti y Ana Marchetti recordaron las mismas:

HABÍA UNA VEZ OLIMPÍADAS PROFESIONALES EN CHASCOMÚS

Entre 1981 y 1994, un suceso social, deportivo y cultural se llevó delante de manera interrumpida en Chascomús. Se trató de las Olimpíadas de Profesionales, las cuales, recurrentemente, año a año, son tratadas de reeditar, lo que posiblemente suceda a fines de 2020.

En trabajo presentado más de una década atrás, denominado LOS ESPACIOS Y VACÍOS DE PARTICIPACIÓN SOCIAL EN CHASCOMÚS, las licenciadas Paula Bigatti y Ana Marchetti hicieron un informe detallado del nacimiento, andar y fin del evento que marcó a varias generaciones.

Por lo pronto, en el discurso realizado en noviembre de 1987 por integrantes del Comité Organizador de las VII Olimpiadas de Profesionales de Chascomús, durante la cena de apertura en el Edifico del Turista, se recordó:

“Chascomús transcurría su vida tranquila de pueblo de campaña. Tenía el título de ciudad, pero parecía que le quedaba grande; era simplemente un pueblo de campaña, con una actividad exclusivamente agropecuaria, con su ritmo de vida tranquilo, donde el domingo era el día, en que todos se vestían de traje simplemente porque era domingo, y salían a pasear, y a dar una y mil vueltas por la calle Libres del Sur, a la que todavía muchos llaman por su antiguo nombre Buenos Aires. Era la tradicional vuelta del perro, que domingo tras domingo se repetía.

En ese Chascomús tranquilo, los profesionales universitarios eran unos pocos médicos, farmacéuticos, abogados, escribanos y algún veterinario, y nada más.

Luego sobrevino la radicación de varias industrias importantes; la actividad agropecuaria se tecnifica, y no hablemos de la complejidad impositiva, y así, como una flor que se abre; Chascomús crece y se transforma de golpe; y para prestar los servicios que la nueva industria, el agro tecnificado y la población requieren, es que se radican más médicos, contadores, ingenieros, veterinarios, abogados, químicos y demás profesionales con títulos universitarios; muchos nativos de Chascomús y muchos no; y es así que hace 7 años, por una feliz iniciativa de Raúl Cardielo, Diego Quintana, Jorge Cuello, Santiago Cazaux y otros, quienes fueron los artífices, se realizaron las primeras Olimpiadas Profesionales de Chascomús, cuyo objetivo era competir en diversas disciplinas deportivas, pero con el fin fundamental de lograr el conocimiento, la camaradería y fraternidad de todos los profesionales universitarios, que por una cuestión simplemente cultural, participamos de similares costumbres, gustos y estilos de vida; y de esta manera hemos llegado hoy a esta séptima olimpiada, donde tan importante como ganar un partido de fútbol o de básquet, es hacer un buen sketch o una buena película; y fundamentalmente estrechar amistad y conocimiento entre los profesionales”.


LOS COMIENZOS

Justamente, como bien informan Bigatti y Marchetti en su trabajo, “las Olimpiadas de Profesionales surgieron en Chascomús en el año 1981, cuando en una charla entre amigos, surgió la anécdota a cerca de la experiencia vivida por uno de ellos, el año anterior en la ciudad de Junín. Esa idea motivó el interés de otros jóvenes de diversas profesiones que en mayo de ese año comenzaron con la convocatoria desde sus colegios, con los preparativos y la conformación del 1º Comité Olímpico Organizador.

El mismo estaba encargado de planificar los encuentros deportivos y sociales (bailes, cenas), de definir un estatuto con las reglas de juego, intermediar en posibles conflictos, establecer el calendario de actividades, etc. El Comité estaba compuesto por un decano (que variaba cada año y cuya condición era ser el profesional más antiguo de la ciudad) y un representante de cada uno de los grupos participantes: AIA (Arquitectos, Ingenieros y Agrimensores), Sanidad (Médicos, Odontólogos, Med. Veterinarios, Químicos, Bioquímicos y demás profesionales de la salud), Legales (Abogados, Escribanos y Procuradores) y Contadores. Por aquellos años, Chascomús contaba con alrededor de 150 profesionales universitarios recibidos, quienes a pesar de participaban junto a sus familias (cónyuges e hijos), no alcanzaban un número significativo, siendo necesario reunir varias profesiones en un mismo grupo”.


DISPLINAS DEPORTIVAS Y SOCIALES

Seguidamente, las autoras del informe detallaron: “Las Olimpiadas se desarrollaban la segunda semana de noviembre e implicaban 15 días seguidos colmados de competencias, juegos y reuniones. Las actividades por lo general se disputaban por la tarde-noche, extendiéndose a veces hasta la madrugada; los fines de semana ocupaban todo el día.

Las disciplinas propuestas desde el principio y que se mantuvieron a través del tiempo eran: fútbol, básquet, vóley, tenis, pelota a paleta, ping-pong, atletismo, bochas y como única disciplina femenina el croquet. Luego se le irían sumando: ajedrez, tiro al blanco, carrera de caballos, pesca, automovilismo (carrera de regularidad), canasta, truco, mus, generala. Muchas de estas se hicieron luego mixtas y otras se extendieron a la participación femenina.

Dentro de las Olimpiadas, la parte social fue cobrando cada vez más protagonismo. Las disciplinas artísticas en un comienzo tenían carácter de espectáculo en el marco de las cenas, pero con el tiempo se convirtieron en parte de la competencia, con su correspondiente puntaje. Las mismas consistían: en obras de teatro… danzas, publicidades, películas…teatro de revista, concurso de postres, circos, ópera, ballet, feria de las naciones.

Las actividades se desarrollaban en los clubes de la ciudad, entre ellos: Atlético, Tiro Federal, Regatas, Pelota, Social, y las cenas y bailes en Lennon (Club de Empleados), Edificio del Turista, Caballito Blanco, etc. El escenario para la competencia de pesca era el Muelle del Espigón, y el circuito del automovilismo podía involucrar un recorrido por la Ruta Nacional 2 hasta Lezama, por la ruta 20, por caminos de tierra, un circuito por la laguna, etc..

El nivel de competencia entre los grupos se hacía cada año más alto, lo que exigía un entrenamiento constante, durante los meses previos y prolongados ensayos. Dentro de esa vorágine por demostrar quién era el mejor, los grupos contrataban entrenadores y asesores. Son numerosas las anécdotas a cerca de la rivalidad aguerrida…”

EL COMITÉ OLÍMPICO

En la continuidad de su exposición, Paula y Ana señalaron que “cada año el Comité Olímpico Organizador contaba con un presupuesto obtenido a través de la venta anticipada de una tarjeta (por pareja) que incluía los servicios de los clubes, el catering y demás gastos. Brindaba almuerzos; una cena de apertura donde se presentaban los grupos. Una cena central que acaparaba la máxima atención, ya que era una instancia más de las competencias artísticas, donde los grupos hacían gala de su creatividad y humor…

Para el cierre se realizaba una cena-show y baile, que además era el marco para la entrega de los premios: la copa, las medallas; así como distinciones especiales al mejor artista olímpico, a quienes habían participado en todas las ediciones, etc. Se coronaban al rey y a la reina. También se premiaba el esfuerzo personal, la hidalguía deportiva, el compañerismo, la simpatía y entrega a su grupo con el Olímpico y la Olímpica.

En una ocasión especial el Comité Olímpico celebró una misa de acción de gracias, por el descanso de los profesionales fallecidos. Otros momentos de gran emotividad fueron los recibimientos a los nuevos profesionales que se incorporaban.

Las olimpiadas eran esperadas con gran expectativa por todo el grupo familiar, ya que para el profesional, su cónyuge e hijos este evento significaba no solo un ámbito de esparcimiento, sino también de socialización y reencuentro con amigos.

Ya que además de los 15 días de intensa actividad, los olímpicos consumían largas horas en los preparativos, ensayos y entrenamientos, lo cual repercutía positivamente en el movimiento de la ciudad”.

EL FIN DE LAS OLIMPIADAS

De las entrevistas realizadas por Bigatti y Marchetti, “surgieron algunas alusiones a conflictos entre los grupos, una elevada rivalidad en la competencia y algunas bromas como cuando en el festejo de los contadores les tiraron la copa a la laguna. Tal nivel de conflicto hizo necesario resignificar el objetivo primario de las olimpiadas, lo cual se refleja en este párrafo que anunciaba el diario El Argentino en referencia a la decimocuarta edición de las Olimpiadas de Profesionales, la última de la seguidilla: ‘La organización este año corre por cuenta de un Comité Olímpico integrado por miembros de todos los grupos que principalmente, impulsa la idea de intensificar la confraternidad social y comprimir el espíritu de competencia deportiva’ .

Sumado a esto, los crecientes compromisos laborales de los profesionales, la crisis económica en aumento, fueron mermando las ganas y posibilidades de participar. Además cabe destacar que las Olimpiadas de Profesionales, se llevaron a cabo durante 14 años ininterrumpidamente. Si bien el comité olímpico organizador variaba de año a año, siempre había referentes de los distintos grupos que colaboraban con los preparativos. Con el paso de los años no se dio el recambio necesario entre los profesionales que debían encargarse de la organización. Esta situación pudo provocar un desgaste que desencadenó el fin de las olimpiadas.

‘La crisis económica y si querés analizarlo en términos sociológico, en los 90 que fue cuando esto terminó, hubo un repliegue de la participación, de creer en los objetivos comunes, en lo de organizar, participar, entonces ese estado generalizado de apatía que existió en los noventa con la participación, compromiso, más allá de lo económico, creo que eso también fue un factor...Me parece que eso tiene que ver con la falta de compromiso generalizada que en los 90 predomino en la sociedad, ‘no te metas, no participes, la política es una porquería, no te involucres’, el individualismo, todos los valores que se contraponían a ese espíritu que le dieron razón de ser, entonces los valores que en la sociedad empezaron a predominar, iban a contramano de ese espíritu de competencia en la solidaridad. Había otros valores que predominaban y que estos no cuajaban, tenía otras escalas de valores, justamente era eso comprometerse; además la gente se fue cansando’”, justamente comentó uno de los protagonistas en el cierre del trabajo.



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