JUAN BRANZ
“Rulo Illarra sintetizaba y sintetiza la cultura de barrio”
Este jueves 8 de octubre se cumplirán tres años de una de las páginas negras en la historia de la Liga Chascomunense de Fútbol, el fallecimiento de un jugador, el arquero Marcelo “Rulo” Illarra”, en pleno partido en el que su equipo, Las Mandarinas, visitaba a su par de El Indio en el estadio Mario Luis Vescoví.

Una de las personas que vivió todo lo que sucedió aquella tarde de domingo fue Juan Branz, entrenador de Las Manda por aquel entonces, y que en entrevista con EL SUPLENTE recordó la figura de Rulo, del cual expresó que “sintetizaba y sintetiza la cultura del barrio”.

E.S: - Tres años después de la tragedia, ¿cómo recordás al Rulo?, ¿Qué clase de persona era? ¿Seguís en contacto con su familia? ¿Cómo están? ¿Qué necesitan? ¿Están acompañados?

J.B: Lo recuerdo con mucho cariño. Mucho amor. Era un pibe amable, solidario, con una enorme voluntad y convicción. De pocas palabras ante nosotros, cuerpo técnico. Pero tengo entendido que hablaba mucho con sus compañeros y disfrutaba mucho de la pesca y su familia. La memoria nos permite ubicar a personas queridas en el lugar de la tristeza (por ya no poder verlas, charlar, compartir), pero también en un lugar importante como el de la reivindicación de ciertos valores e ideas que sostenía esa persona. Rulo compartía valores que tenían que ver con el sentido de lo grupal, lo colectivo y de identificación con su Club de Barrio. Esa cultura de barrio es la que mantiene encendido a muchísimos pibes como el Rulo. La que sostiene lazos, la que genera el encuentro cara a cara, abrazos mediante y el juego y la recreación como nudo central para los pibes y las pibas de cualquier barrio. El Rulo sintetizaba -y sintetiza- eso: cultura de barrio.

E.S: - En cuanto a aquel 8 de octubre en cancha de El Indio, ¿qué visión tenés hoy de lo sucedido? ¿Era evitable? ¿Mantenés tu postura sobre las responsabilidades? ¿Dejó algo semejante desgracia?

J.B: Sí, mantengo la misma postura. Por supuesto que se podría haber evitado. Pero la profunda crisis de las instituciones deportivas y la precarización de la práctica no posibilitan tener herramientas, espacios y soluciones básicas para atender a un acontecimiento como lo que sucedió en la cancha de El Indio. Lo que dejó es mucha tristeza y ciertas preguntas sobre cómo reorganizar el fútbol de liga. En el corto plazo, los jugadores de Las Mandarinas junto a otros jugadores de otros clubes, insistieron en la necesidad de cubrir aspectos de la dimensión de la salud, sobre todo enfocados en la prevención de algún hecho que requiera asistencia médica o control sanitario. Lo que los jugadores estaban construyendo es una nueva idea de cuidados. Una nueva cultura de cuidados: para ellos, para sus rivales, para que la cuestión del cuidado se vuelva comunitaria con apoyo institucional. Ese es un eje que se puede retomar. Porque las redes que los jóvenes construyen entre sus amigos y familiares en el barrio y que luego trasladan al Club, son de una importancia magnífica para pensar los cuidados de forma más general, por fuera del fútbol.

E.S: - En lo personal, ¿qué significó la muerte del Rulo? ¿Te marcó? ¿Alguna vez te preguntaste si podrías haber hecho algo para que no suceda? ¿El cuerpo técnico y el resto de los chicos de Las Manda se lo preguntó?

J.B: La muerte del Rulo fue el suceso más traumático que tuve que atravesar. No es justo que yo hable por mis compañeros de cuerpo técnico, pero nos hizo mella a todos. Por las características de la muerte, no podíamos haber hecho más de lo que hicimos. Fue demasiado crudo el cuadro, sorpresivo. Hicimos todo lo que pudimos, hasta el final. Luego trabajamos junto a los jugadores para recordar al Rulo e intentar recuperarnos en grupo. Eso fue lo que creímos necesario: contener y contenernos.

E.S: - Yendo a las instituciones, ¿considerás que cambió algo luego de la tragedia del Rulo, ya sea en el Municipio, en el Barrio, en Las Mandarinas, en la Liga Chascomunense? ¿Qué opinás de los aptos médicos?

J.B: Hoy estoy alejado de la coyuntura de la Liga y sería irresponsable si opinara. Los aptos médicos tienen que realizarse, se debe trabajar en los cuidados, en lo preventivo, y los jugadores deben contar con asistencia médica (y de urgencias) los días de competencia. Es lo mínimo para que se practique un deporte federado.

E.S: - Por último, ¿cuál es la manera de lograr un verdadero cambio? ¿Se puede acompañar, formar, enseñar en un ámbito de competencia donde se evidencian las desigualdades?

J.B: Sí, se puede cambiar. Los problemas son de estructura. Por lo tanto, los cambios también deben ser de estructuras. Inversión y formación dirigencial, de entrenadores y de todos los actores que hacen y llevan adelante una liga. El diseño de un proyecto estratégico que contemple las dimensiones socioculturales y los diversos contextos de niños y jóvenes que practican deporte, es urgente. Desde la pedagogía, la enseñanza y desde las políticas públicas. Es en conjunto, clubes, liga, y promocionar la participación de los pibes y las pibas que juegan y que están en el Club y en el barrio la mayoría de su tiempo. Si no conocemos qué piensan y qué les está pasando, cometeremos el error de seguir fomentando competencias más cercanas a lo que pretende el mercado, y lejos de que los y las pibas disfruten. Los resultados en competencia, se dan. A mediano o largo plazo.

Foto: RR Sports



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