DARÍO GILES
El chascomunense que plantó a Pachamé en la selección
Hace demasiado tiempo que no llega un futbolista chascomunense a primera división de AFA e incluso el protagonista de esta nota tampoco lo logró tras sufrir un accidente en moto, pero claramente tenía todo para hacerlo, al punto de haber sido uno de los pocos valores locales en ser parte de un seleccionado argentino, luego de Mingo Lejona y casi a la par de Tatita Cerimele.

Se trata de Darío Gíles, talentoso zurdo todavía vigente en el turno de papy que se le presente o el Nocturno que lo convoque, que más de 30 años atrás, cuando era parte de las inferiores de Estudiantes de La Plata, supo dejar plantado a Carlos Pachamé en entrenamiento del Sub 19 albiceleste, enojado por un error en partido con el Pincha, o compartir cancha con los campeones mundiales de México 86 que se preparaban para Italia 90, entre ellos un tal Diego Armando Maradona, como con un joven y potente Gabriel Batistuta.

-Tuviste oportunidad de jugar en una selección argentina juvenil, ¿cómo fue la experiencia? ¿Qué compañeros tuviste? ¿Quién era el DT? ¿Para qué se preparaban?
Tuve la oportunidad de jugar en la selección argentina Sub 19. Fue una experiencia única, porque nunca pensé siquiera en estar entrenando el Juvenil. Compañeros que tuve que hayan llegado Nuno Molina, jugador de Independiente, Nacho González, Juan Esnaider, el Pescadito Paz; Rulo París, Zapiola y yo éramos los tres de Estudiantes de La Plata que quedamos de los ocho o nueve convocados. Mi entrenador fue Pachamé, justo antes que lo reemplace Mostaza Merlo cuando se fue Bilardo y entró Basile. Nos preparábamos para el Mundial de Venezuela en 1989.


-¿Hubo alguna anécdota con uno de los entrenadores del seleccionado luego de algún partido televisado?
La anécdota arranca en el Campeonato Promoción 91 que jugamos con Estudiantes. Nos cruzamos con Newell´s en cancha de Ferro. Lloviznaba, hago un cierre sobre el lado derecho, quiero rechazar y pifió, se la entregó al 9 rival, que le hizo el gol al Gato Sessa. Me agarré tanta amargura, que al otro día tenía que ir a entrenar con la selección y no fui. En ese entonces vivía en Estudiantes y a la noche me dicen que tengo teléfono. Bajé pensando que era alguno de Chascomús y era Pachamé, que me dijo que en el fútbol iba a tener fracasos y también alegrías y que mañana me quería entrenando. Eso hice y cuando estábamos con la selección, luego de dos o tres semanas, ya con la mitad de los que habíamos arrancado, seríamos 60 entre los más de 100 preseleccionados originalmente, Pachamé empezó a decir lo mismo delante de todos y no ser como Darío Giles, como el boludo este, que no quiso venir porque le salieron mal las cosas la noche anterior.

-Al momento de ser convocado, ¿cuál era tu situación Estudiantes de La Plata? ¿Cómo te enteraste de la convocatoria? ¿Qué te llevas de aquella experiencia? ¿Algún reproche?
Era parte de las inferiores del Pincha, donde vivía. Avisaron que estábamos convocados a la selección y al otro día lo dijeron en el entrenamiento. Los citados, por los menos los que me acuerdo, éramos el Coco Capria, el Cabezón Sosa, Del Bosco, París, Tito Ponte, Zapiola, me parece que también el Gato Sessa y Ceferino Fontana, que también llegó a jugar en la primera de Estudiantes. Y, como dije, fue una experiencia inolvidable, pude compartir selección con varios jugadores que ya estaban en primera o luego llegarían, muchos grandes. No tengo ningún reproche, lo único que me lamento es no poder llegar a jugar en primera.

-¿Pudiste compartir cancha con las figuras del seleccionado mayor de Bilardo?
Me tocó la suerte de jugar enfrente de Maradona y los campeones mundiales en México 86 que repetían en Italia 90. También con Batistuta. Hacíamos de sparring de ellos y verle pegarle a la pelota a Diego fue algo irrepetible; nunca vi a nadie pegarle como él. Dos personas me llamaron la atención en ese sentido: Maradona y Pipo Gorosito. Y de Bati era impresionante la potencia, arrancaba el pasto cada vez que salía.

-No son muchos los chascomunenses que pasaron por una selección argentina. Domingo Lejona y Marcelo Cerimele son los restantes que tuvieron esa oportunidad. ¿Pudiste hablar alguna vez con ellos de esta experiencia común? ¿Compartiste algo ligado al fútbol con ellos? ¿Qué otro futbolista de acá podría haber llegado?
A Mingo no tengo la suerte de conocerlo, ni de hablar, pero me dijeron que era un fenómeno. Con Tata sí, porque nos llevamos un año de diferencia; incluso hoy cuando nos cruzamos, nos acordamos y nos decimos pensar que estuvimos en la selección juvenil. Fue una experiencia hermosa y no fueron muchos los que pudieron disfrutarla. Con él compartimos la Escuelita en Atlético, pero después me fui a Estudiantes y no volvimos a estar juntos en una cancha.
Un jugador que me gustaba mucho y que fue a Estudiantes no hace tanto es Facundo Cánepa. Creo que luego también lo quería Gimnasia, pero no sé por qué no siguió. Tiene todo para el fútbol de hoy, es muy rápido.

-Desde el Pato Correa para acá, o sea hace más de una década, salvo por el Chueco Irastorza y Chirola Pérez, que jugaron algunos partidos en Nacional B, no llegaron chascomunenses a primera división de AFA, ¿cuáles son las razones? ¿Qué hay que hacer para cambiar esto? ¿O no hay material?
Sí, después del Patito no llegó nadie. No sé las razones, quizás a veces falta un poquito de suerte. Lo hablé mucho con Mauro Matos, buscando los motivos de por qué llegan de otros lados y de Chascomús, no. Que esto cambie me parece pasa más por el jugador, de tener hambre y ganas de llegar a jugar en primera de AFA. Igual no es fácil, hay dedicarse de lleno al fútbol y tenés que hacer muchos sacrificios con 14/15 años, como no estar con tu familia, no poder salir con los amigos. Hay mucho material, pero hay que estar convencido y hay que acompañar; es difícil. Yo estuve 7 años en Estudiantes y mi papá me fue a ver en tres clásicos. Siempre lo hablaba con los padres del Chueco, de la importancia de sentirse acompañado. Mis viejos no me fueron a ver y no fue porque no tenían ganas, era por cuestiones laborales y económicas. A mí me tocó hacer todo solo, tanto en el club, en la selección. En ese entonces no estaban las posibilidades de hoy; si bien las distancias son las mismas, es más fácil actualmente.

-¿Cómo ves la Liga Chascomunense? ¿Quiénes te gustan de los que juegan hoy y a quiénes admirabas cuando jugabas vos?
La Liga Chascomunense está muy pareja. Antes había equipos que se destacan más. Hoy Deportivo está bien, lo mismo que Atlético y Lezama. Pila siempre es duro; Belgrano hizo un gran recambio.
Los jugadores que me gustan hoy son el Chirola Pérez, que ya sabemos lo que des, y el Cholo Martin, que parecería que no luce dentro de la cancha, pero es muy importante; tiene mucha dinámica, marca, juega. Es muy completo.
Y, cuando jugaba, admiraba mucho cómo jugaba el Milonga Inchausti. Y otro es un central con el cual compartí inferiores y primera en Chascomús, Rodrigo Barrera. Un estilo Cholo Martín, no lucía, pero era muy completo.

EL ANDAR DEL GORDO CON LA PELOTA
Darío Giles arrancó en la Escuelita de La Noria Chica, con Britos de entrenador. Luego pasó a por la Escuela de Deportivo, donde tuvo a Pichi Balda de técnico. Siguió en la Escuela Municipal de Fútbol que funcionaba en la Industrial y en Atlético, en ambos casos con Cachumba Gualazzini. A los 13 años se fue a Estudiantes de La Plata, desde donde llegó al seleccionado argentino juvenil. Después de 7 años, tras el accidente en moto, debutó en la primera liguista con Tiro Federal, donde se retiró en 2006 tras ser campeón. También estuvo en Atlético, mucho tiempo en Unión Deportiva y en Depor. Supo jugar el Argentino para Alumni, quedándole como único club local por representar en la LCHF al desaparecido Huracán, como así también para Progreso de Brandsen y Lezama FC. Deportivo Castelli también lo tuvo entre sus filas. Como entrenador acompañó a Lolo Laborde en Unión y hace tres años dirige la cuarta de Deportivo.



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