COLUMNA DE OPINIÓN
Agencia para hacer negocios con los bienes del deporte
Por Andrés López, director de la tecnicatura en Periodismo Deportivo de la UNLP, para EL SUPLENTE

El decreto 92/2019 se publicó en el Boletín Oficial y enseguida la noticia explotó. El Gobierno Nacional eliminó la Secretaría de Deportes de la Nación y la transformó en la Agenda de Deporte Nacional. Mucho más que un cambio de nombre, es un cambio de jerarquía. En términos futboleros, un descenso. Menor rango, menos recursos, menos presupuesto. El deporte será menos importante de ahora en más. Nada nuevo. Es lo que viene sucediendo en los últimos años.

En 2017, el Gobierno le destinó 1.433 millones de pesos al Deporte. En 2018, fueron 1.097. En este 2019, serán 991. Luego de un año con inflación récord, la actividad deportiva no solo no tuvo actualización presupuestaria: perdió más del 30 por ciento de los recursos que tenía apenas dos años atrás. Y ya no cuenta con herramientas claves, como un ENARD con presupuesto propio y autonomía para la toma de decisiones.

Tan difícil es defender este nuevo escenario que el mismo mensaje apareció pegado en diferentes cuentas de Twitter: “La creación de la Agencia es positiva para el deporte y un salto de calidad para los deportistas. Ahora va a ser más rápido el cobro de becas y subsidios y por primera vez las provincias van a poder participar de estas decisiones”. Así, sin cambiar una palabra ni una coma, el mensaje lo hicieron propio Horacio Agulla, Noel Barrionuevo, Philippe Oudinot, la cuenta de fans de las Leonas… Y siguen estando ahí, como obedientes cumplidores de órdenes. Alguien les pidió transmitir un mensaje y el mensaje se transmite, sin más.

Lo que no se dice desde las cuentas oficiales es el corazón del cambio, el que le da sentido al decreto, el cambio en el artículo 15 de la Ley del Deporte, la 20.655. Ahora, entre otras cosas, la Agencia podrá financiarse con “ventas, locaciones u otras formas de contratación de sus bienes muebles y servicios”. Es la herramienta que permite vender las 11 hectáreas del Cenard, el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo.

Ubicado en el corazón del barrio de Núñez, una de las zonas más caras de la Capital, es el botín preciado por los negocios inmobiliarios. Se habla de construir torres de 40 pisos en un negocio fabuloso, que para hacerse posible necesita apoderarse del mayor centro deportivo del país, y destruir la infraestructura existente, porque una pileta olímpica o una pista de atletismo, por poner solo un ejemplo, no se puede trasladar. Si no se mantiene allí lo que existe, simplemente hay que romperlo.

No sería nuevo esto: a fines del año pasado ya se vendió parte del Tiro Federal, predio lindero con el del Cenard. Y el grupo que lo compró lo integra la familia de Gerardo Werthein, el presidente del Comité Olímpico Argentino. Pagaron 5.600 millones de pesos (sí, mucho más que el presupuesto acumulado del deporte en todos estos años), unos 151 millones de dólares. Y se calcula que podrían sextuplicar su valor con las obras que planean construir allí.

Éste es el corazón del decreto, un negocio de miles de millones de dólares con las tierras que hoy son patrimonio del deporte. Donde se han formado generaciones de atletas y seleccionados nacionales, donde se siguen formando y donde eso seguirá ocurriendo si la comunidad deportiva se pone de pie para evitarlo.

Después, hay otros detalles. Como el cambio en el artículo 21, que atañe a los presidentes de los clubes. Antes tenían una sola reelección posible y ahora “tendrán una duración máxima de CUATRO (4) años en sus mandatos, y un máximo de DOS (2) reelecciones inmediatas y consecutivas”. Daniel Angelici, que ya fue reelecto como presidente de Boca, también tiene su herramienta para ir por una nueva reelección. Porque Mauricio Macri no se olvida de los amigos.



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